Cómo poner precio a tus dibujos: Guía para vivir del arte sin morir en el intento

Sé que te ha pasado. Suena el aviso de un nuevo mensaje. Es un cliente potencial. Te dice que le encanta tu estilo, que tu obra es justo lo que busca y, de repente, lanza la pregunta que te congela la sangre: “¿Cuánto me cobras por esto?”.

En ese instante, tu mente se llena de ruido. «Si le pido mucho, me dirá que no», «La cosa está muy difícil», «Casi mejor le cobro poco para asegurar el trabajo». ¡Error! Ese miedo al «no» es el primer paso para alejarte de la profesionalización.

Este es el tercer artículo de mi serie sobre cómo vivir de la ilustración (puedes ver aquí el primero sobre el Buyer Persona y el segundo sobre tu escaparate). Si ya tienes claro a quién le vendes y cómo mostrar tu trabajo, ahora toca lo más importante: aprender a valorarlo.

Si quieres dejar de ir «como pollo sin cabeza» y empezar a cobrar como el profesional que eres, tienes que ver este vídeo donde te explico las bases reales del mercado:

🎥 En este vídeo te cuento por qué tu tiempo es solo la punta del iceberg y cómo blindar tus presupuestos.


El miedo al «No»: Por qué el precio bajo atrae al cliente equivocado

Cuando empezamos, lo primero que pensamos es en el «sí» del cliente a toda costa. Pero déjame decirte algo que he aprendido en estos 15 años: si pones precios bajos, siempre llegarás al público que no necesitas.

Mi experiencia fue que, al principio, me daba pánico perder una oportunidad. Con el tiempo entendí que un «no» a un precio justo es mucho mejor que un «sí» a un precio que te hace perder dinero. Porque, recuerda esto: yo no dibujo para pagarme otro dibujo, dibujo para vivir. Si solo cubres el material, estás perdiendo dinero y, lo que es peor, estás perdiendo tu vida.

Más allá del reloj: Los 3 pilares de un presupuesto profesional

Muchos artistas cometen el error de cobrar solo por «horas de trabajo». Pero tu tiempo no vale lo mismo que el de otro, ni tus gastos son los mismos. Para poner un precio real, yo siempre me baso en tres pilares:

1. Gastos fijos y materiales (Tu oficina no es gratis)

Tu presupuesto debe cubrir la luz, el agua, la cuota de autónomos, el alquiler y los impuestos. Además, está el material. Cuando probé a desglosar mis gastos, me di cuenta de que incluso el software (Photoshop, Clip Studio) debe estar prorrateado en lo que cobras. Si un material te cuesta 100€, cobra al menos la mitad en ese encargo; así, al tercer trabajo, el material ya estará amortizado y empezarás a tener beneficio real.

2. El factor uso: ¿Dónde se va a ver tu obra?

No es lo mismo un dibujo para la invitación de boda de un particular que una ilustración para una campaña global de una marca. Si una empresa va a sacar un beneficio económico de tu trabajo a nivel mundial, tienes que cobrar un plus. Si tu obra se exporta a otros países, la marca obtiene más beneficio, y tú debes recibir una parte justa de ese valor.

3. El suplemento por urgencia: El precio de «lo quiero para ayer»

Este es uno de mis consejos favoritos: la prioridad se paga. Si un cliente te pide algo para mañana, no importa si tienes otros encargos o no. Tú le estás dando una preferencia que altera tu ritmo de vida o de trabajo. Dale la sensación de profesionalidad: «Puedo hacerlo, pero como implica cancelar o posponer otros procesos, tiene un extra por urgencia». Si no lo pagan, no es prioritario.

«Te pago con visibilidad»: La analogía del barbero

Seguro que alguna marca te ha ofrecido «visibilidad» a cambio de tu trabajo. Mi punto de vista es claro: si vas a un barbero y le dices: «Aféitame gratis y te subo a mis redes sociales»… lo más probable es que te mande a paseo. Y con razón.

Tú tienes un oficio. Si a ti te interesa la visibilidad de una marca específica para abrir una puerta, tú decides si lo haces. Pero que no jueguen con tu ilusión de principiante. Yo he hecho cosas gratis para grandes marcas, pero siempre bajo mi estrategia, con un contrato de por medio y asegurándome la autoría. Si ellos vienen a ti porque necesitan algo, tienen que pagar.

Tu precio define el futuro de tu carrera

Poner precio a tu trabajo es el acto final de respeto hacia ti mismo y hacia la profesión. No puedes pretender que el cliente valore tu arte si tú eres el primero que lo infravalora por miedo. Recuerda: cada vez que dices «sí» a un precio de miseria, estás educando al mercado para que siga pagando poco.

Sé que dar este paso da vértigo. Sé que, aunque tengas la fórmula, a veces necesitas que alguien con experiencia mire tu caso concreto y te diga: «Jaime, este presupuesto es corto, pide más por estas razones».

🚀 No camines solo: Únete a la Asociación y profesionaliza tu arte

Para eso hemos fundado la Asociación Cultural Yen San Cei. Queremos que dejes de ser un «dibujante que sobrevive» para convertirte en un profesional que vive dignamente de su oficio.

Al suscribirte a nuestra cuota mensual, no solo apoyas la democratización del aprendizaje del cómic y la ilustración, sino que desbloqueas la herramienta más potente para tu carrera:

  • Mentoría Personalizada: Analizamos tu caso, tu portfolio y tus presupuestos de forma directa. Tendrás «el ojo del editor» de tu lado para que nunca vuelvas a enviar un presupuesto con dudas.
  • Feedback Real: Revisión técnica de tus trabajos para que tu «escaparate» sea irresistible.
  • Comunidad Segura: Acceso a talleres y recursos exclusivos para socios donde compartimos realidades del mercado que no se cuentan en abierto.

«La soledad creativa se termina cuando decides formar parte de algo más grande. Te espero dentro para ayudarte a ponerle el valor que tu talento merece.»Yen San.

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